Se usa para referirse a un objeto que está demasiado cargado de ornamentos o accesorios en algunos casos innecesarios. Es un adjetivo calificativo que se usa positiva o negativamente, según la entonación.


Ejemplo:

Pablo tiene el carro muy engallado, le puso pantallas de plasma a las puertas, parrilla reflectiva, rines anaranjados, faros en la parte superior y además, lo pintó de verde flourescente.


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