Tocarle a uno la parte negativa de algo. Fastidiar una situación involuntariamente. Meterse en asuntos turbios o corruptos.

Trabajar excesivamente.


Ejemplo:

Pedro se pudo librar, pero Juan la pringó y fue él quien pagó los platos rotos.

Todos nos quedamos en silencio, excepto Luis, que preguntó por su mujer y la pringó.

Los de asuntos internos descubrieron que el comisario estaba también pringado en el negocio de la coca.

Tiene un jefe adicto al trabajo y siempre le toca pringar hasta las tantas.